Dolce far niente |
Refinada holgazanería |
Por amputaciones y mutilaciones
y conversaciones sucesivas,
siento que vamos llegando al meollo.
Hemos trepado tanto,
querido mío, que sólo queda el corazón
y unos cuantos tejidos.
Ya está desprotegido, mira
cómo late.
Podemos estrangularlo con sólo dos dedos
que aprieten la vena aorta.
¿Por qué no utilizar un poco siquiera de esta ira
en ese crimen que ninguna justicia perseguirá?
Lo que más me trastorna
ya no es sólo perderte, mi amigo,
sino el no tener
entre quienes me aman
a quien darle un poco siquiera
de lo que con tantas ganas
te di a ti.
Tú tienes una a quien entregarle,
algo de lo mejor de tu inteligencia y tu deseo.
No son celos lo que siento:
es (lo digo sin rencor
pero con furia)
simple envidia.
"No todos los hombres son románticos.